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La foto del día: Andahuaylillas
Written by admin on June 24th, 2009
A propo que ayer vi la película peruana: ” Cuando el cielo es azúl” donde se muestra esta hermosa capilla conocida La “Capilla Sixtina” de América, el el Cusco
La Iglesia
Andahuaylillas es un verdadero prodigio del arte cusqueño y debe contarse entre los grandes tesoros americanos. Se trata de un admirable conjunto que combina lo mejor de la pintura y la escultura cusqueñas, así como excelentes muestras de arte mural. Todo provoca una sensación de asombro, de la que es difícil desembarazarse. No se sabe en qué dirección mirar, porque la decoración invade todos los espacios. El principio de “horror al vacío” del arte prehispánico parece haberse trasladado aquí. Es imposible registrarlo todo, captar cada uno de los detalles decorativos, porque parecen ser infinitos. Por eso, si ya conoce Andahuaylillas, no dude en hacer el trayecto de nuevo ya que esta capilla tiene la magia de revelarle siempre algo nuevo, algo bello.
Su historia
La iglesia fue el centro de una reducción y su fundación habría estado a cargo de los jesuitas, según estudios de los esposos Mesa. Ellos sostienen que el templo se edificó en el siglo XVII. Tuvo por primer nombre “San Pedro Apóstol” y, en efecto, muchas pinturas están dedicadas a San Pedro y San Pablo. Estas imágenes presiden, por ejemplo, la fachada del templo. El altar principal está dedicado a la virgen del Rosario.
El poder de la imagen
Aquí se entiende realmente el poder que tuvieron las imágenes en la evangelización americana, pues esta pequeña iglesia parece ser un libro de catecismo.
Toda la decoración cumple una función de docencia. Dentro de ella, los indios aprendieron, sin duda, los principios y la historia de la nueva religión, así como sus valores. No hay mejor prueba de aquéllo que los murales del cielo y el infierno que se encuentran en la entrada. Buena parte de la decoración mural se realizó en el temprano siglo XVII, como lo acredita uno de los murales firmados por Luis de Riaño en 1626.
La estructura
La estructura es simple: un solo cuerpo con una torre con campanario en el lado derecho.
En el interior, sólo existe una nave con capillas y un arco triunfal. El presbiterio tiene dos capillas laterales y la sacristía luce un artesonado mudéjar de excelente factura.
La pintura mural
Especialmente interesante es observar lo recargado de la decoración. Además de las historias principales que se contaban en los grandes espacios, los pequeños adornos también estaban cargados de significaciones y símbolos. Recorre la iglesia un zócalo con imágenes de santos, ángeles, frutas, productos naturales de la región, flores, etc. Pero no sólo las paredes están ornamentadas, sino también las bancas y el púlpito donde se retrata al clérigo Bocanegra, fundador de la iglesia, de rodillas ante San Pedro.
Camino al cielo y al infierno
Entrando en la iglesia, bajo el coro, destacan estas excepcionales pinturas murales. La que está en el lado derecho representa el camino que deben seguir las almas en su intento por alcanzar el cielo. Como complemento de la enseñanza gráfica, aparece escrito el salmo 32, que enumera las bienaventuranzas. Opuesto a él, en el lado izquierdo, está el “Camino al Infierno”, poblado de monstruos, diablos y fuego.
Mientras en el primer caso el camino es duro y está regado de hojas y ramas que impiden realizar un recorrido fácil, el camino al infierno es una alfombra roja llena de flores por el que caminan señores elegantes.
Luis de Riaño fue el autor de estos murales, que se cuentan entre los mejores ejemplos de la maestría alcanzada por los pintores del Cusco. El estilo es manierista; ejemplo de ello, es el personaje central del camino al cielo con su cuerpo alargado y su postura afectada.
La puerta de los idiomas
Llama la atención por la riqueza de su decoración la llamada “puerta de los idiomas”, que conduce al bautisterio. Se llama así porque lleva inscripciones en latín, castellano, quechua, aimara y puquina, lenguas halladas en la región en tiempos coloniales.
Los órganos
En el coro se encuentran dos órganos que fueron pintados por el famoso Luis de Riaño. En uno, que aún funciona, se representa a “El Rey David”; en el otro, pequeños ángeles músicos. Según antiguos testimonios, todo el coro habría sido decorado por Tadeo Escalante, el artista que tuvo a su cargo la decoración de la iglesia de Huaro.
El zócalo
Notable en la iglesia es también el zócalo de los santos, en donde se hallan representados Santa Cecilia, Santa Bárbara y Santa Apolonia, entre otros.
El techo
La mayor parte del techo de la iglesia está cubierta por una decoración que pareciera imitar a los primeros artesonados mudéjares con esos rombos azules, amarillos y rojos, además de flores y hojas. El único techo verdaderamente mudéjar es el del presbiterio, que luce al centro una gran estrella de remoto origen musulmán.
Los cuadros
La nave está adornada por espléndidos cuadros, colocados a ambos lados, que lucen impresionantes marcos de pan de oro. Destacan La liberación de la cárcel Mamertina y La Crucifixión de Luis de Riaño. En la capilla del Santísimo se encuentra el lienzo de la Virgen del Rosario atribuido a Diego Quispe Tito, y en la del Señor de Achacrapi se guardan los cuadros de Luis de Riaño El bautismo de Cristo (1626) y El Arcángel San Miguel (1628).















